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Mentalización, cómo entender a los niños



¿Qué es la mentalización?


Es la capacidad de identificar estados mentales: emociones, pensamientos, creencias, intenciones, deseos, en nosotros mismos (¿cómo me siento ahora?) e imaginar los estados mentales de otros en relación a sí mismos (¿qué espera Ana del ensayo de hoy?) y en relación a nosotros (¿qué pensará Ana de mí si extiendo el ensayo de la obra de teatro más allá de lo habitual?) atribuyéndoles intenciones (Ana parece querer irse pronto. Debe estar agotada por su jornada escolar).


La mentalización se comienza a desarrollar desde el nacimiento. Los niños son altamente receptivos a la comunicación emocional de los adultos, porque observando sus respuestas, van siendo poco a poco capaces de identificar cuando las situaciones son seguras o amenazantes; van aprendiendo sobre su entorno social y sobre sus propios estados mentales, lo que les ayuda a regular sus afectos y comportamientos como niños y después como adultos.


Este aprendizaje es muy importante, porque cuando los adultos dan respuestas sensibles y “mentalizantes” a las necesidades de los niños, éstos se sienten seguros, disminuyen el estrés y el apego se fortalece. Así mismo, cuando los adultos se desbordan y no pueden reconocer el estado emocional de los niños, éstos últimos aumentan su estrés y los vínculos de apego se deterioran. Si esta situación es repetitiva en el tiempo, los niños tendrán más probabilidades de desarrollar problemas de salud mental y dificultades para regular el estrés durante su vida. Si normalmente el estrés activa en el cerebro áreas que inhiben la capacidad de mentalizar, haciendo muy difícil entender nuestro propio mundo interno y más el de otros, ello será casi imposible para quienes crecieron con estrés y vínculos de apego deteriorados, porque estando estresados nos centramos en nosotros mismos y dejamos de imaginar lo que ocurre a los demás.


Al convertirnos en cuidadores somos responsables de enseñar, con nuestra propia respuesta emocional, la que será una herramienta esencial para desenvolverse en la vida: la mentalización. Debemos tener claro que para todo niño, la frase “pienso luego existo” se convierte en “alguien piensa en mí, luego existo”.


Liz Amador

Psicóloga clínica, experta en inteligencia emocional y bienestar

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