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Las profecías autocumplidas, un boicot a nosotros mismos



Seguramente muchas veces hemos escuchado el término “profecía autocumplida”, pero ¿sabemos realmente lo que significa?


Se trata de un sesgo o prejuicio cognitivo respecto de una experiencia actual que percibimos como similar a una experiencia vivida en el pasado y que implica predecir acontecimientos y consecuencias con la certeza de que ocurrirán del modo en que nos sucedieron las cosas en la experiencia pasada, es decir registramos en nuestra memoria una experiencia con sus consecuencias y aplicamos ese recuerdo a un hecho actual, convencidos de que las cosas sucederán del mismo modo que en el pasado. Si bien la memoria nos ayuda a aprender para sobrevivir, el sesgo de la profecía autocumplida nos juega en contra cuando, sin tener una base lógica ni objetiva, programamos lo que pensábamos que iba a ocurrir para obtener un resultado negativo antes de que el suceso actual haya ocurrido.


No caigamos en la trampa cuando nos decimos cosas que esconden profecías autocumplidas.


Frases como “apuesto que al final va a suceder x” o “ya lo sabía" son un verdadero autoboicot, porque sin darnos cuenta, modificamos nuestro comportamiento y limitamos nuestra percepción para ver en el presente exactamente los elementos que “confirman” la experiencia pasada.


Llevado a un ejemplo práctico, si creemos que no vamos a aprobar el próximo examen de matemáticas, porque en el pasado no hemos obtenido buenas calificaciones en esa materia, iremos a clases con un ánimo negativo, no prestaremos la debida atención al profesor ni tampoco estudiaremos motivados ni ejercitaremos lo suficiente. La profecía fue ”no importa cuánto estudie, soy mala para las matemáticas y me va terrible en los exámenes”.


Para evitar caer en las consecuencias negativas de la profecía autocumplida debemos estar atentos a no anticipar situaciones si no tenemos una base sólida para hacerlo.


Tenemos que estar muy atentos al lenguaje que usamos para referirnos a nosotros mismos y a los otros, evitando etiquetarnos y etiquetar. Recordemos experiencias que nos permitan comprobar lo contario a nuestra creencia limitante.


Al principio no será fácil, ¡pero se puede!



Liz Amador

Psicóloga clínica, experta en inteligencia emocional y bienestar.

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